¿Quién quiere un roast beef durante su miniestancia en Inglaterra? ¡Levantad la mano los interesados! A mí me encanta este plato tan típico inglés. Tengo una muy buena amiga que es de Petersfield y cuando voy en verano a Inglaterra para visitarla, siempre me agasaja con un buen roast beef de buey con todos sus acompañamientos. ¡Se me hace la boca agua solo de pensarlo! De hecho, creo que va siendo hora de coger un vuelo a Londres Gatwick y visitar a mi querida Mary.
Si vas a realizar una miniestancia en Inglaterra próximamente, no dudes en preguntar a tu familia nativa algo más acerca de este manjar dentro de su gastronomía. Como siempre les digo a mis estudiantes, no solo se realiza una inmersión lingüística en el extranjero para aprender inglés, también es importante sacar provecho del viaje para conocer diferentes culturas y costumbres, entablar amistades nuevas, entender otros puntos de vista etc. Esto hace que salgamos de nuestra zona de confort que es algo básico para madurar y tener un crecimiento personal mayor.
¿Queréis saber un poco más antes de realizar tu miniestancia a Inglaterra de este delicioso plato británico?
Se estima que la receta surge en el siglo XV, por aquel entonces se dice que las familias más pudientes reservaban grandes piezas de carne para los domingos después de misa. Poco a poco la receta se hizo popular y hasta traspasó las fronteras inglesas por su extensión a países con tradición anglosajona como Australia.
Las familias menos pudientes asaban la carne en hornos comunes, pues dichas piezas se entregaban al panadero de la zona antes de acudir a la misa de los domingos y una vez está concluía, solo había que ir a recoger el asado para disfrutarlo en casa con la familia.
La receta tradicional nos muestra que se sirve con puré de patatas, pero podemos encontrarlo de muchas formas y sobre todo en diferentes platos. Por ejemplo, la carne que no se ha consumido y sobra se utiliza para rellenar un sándwich o hacer una ensalada entre otras opciones, ya que es una receta muy versátil.
Saquemos el chef que llevamos dentro durante nuestra miniestancia en Inglaterra
No es una receta complicada de hacer, pero si es necesario mucha atención y paciencia. Lo primero que se debe hacer es elegir un buen corte tierno de ternera o buey. Es recomendable utilizar el lomo, solomillo o redondo, ya que cuentan con grasa intramuscular que le aportará sabor y jugosidad.
Veamos los ingredientes:
- 1 kg de lomo, solomillo o redondo
- 75 g de mantequilla
- 1/2 cebolla
- 6 dientes de ajo
- Romero, orégano y tomillo seco
- Sal
- Pimienta
- Brandi
- Cordón
¡Manos a la obra!
Precalentamos el horno a 200º mientras bridamos la carne o le ponemos una malla (también puedes pedir en la carnicería que te lo pongan). Es importante que quede la pieza bien apretada. Sellamos la carne en una plancha o sartén con mantequilla para que quede bien dorada por fuera.
Con un cuchillo que corte muy bien hacemos pequeños cortes en el interior de la carne para luego poder introducir los ajos. Esto hará que tenga un sabor espectacular.
En un bol aparte mezclamos los aromáticos con la cebolla picada y dos dientes de ajo también troceados y le añadimos una cucharada de mantequilla para hacer una pasta espesa. Una vez tenemos la mezcla hecha, cubrimos toda la carne con la misma y añadimos un chorro de brandy o coñac por encima. Introducimos un termómetro de cocina en la carne hasta llegar al centro de esta para ir controlando la temperatura.
Antes de seguir con la receta miremos las posibles temperaturas que puede tener la carne en esta receta (a mí personalmente me gusta muy poco hecha):
- Muy poco hecha – 45ºC
- Poco hecha – 50ºC
- Antes del punto – 55ºC
- Al punto – 60ºC
- Pasado del punto – 65ºC
- Bien hecha – 70ºC
Introducimos la carne en el horno, al que bajaremos la temperatura a 180º, en una rejilla encima de la bandeja de horno. Nunca pongáis la pieza en la misma bandeja, pues lo jugos que vaya soltando la carne hará que se cueza y no queremos que eso ocurra.
Según vaya cocinándose dentro del horno, vamos controlando la temperatura que deseamos, mientras regamos de vez en cuando la carne por encima sus propios jugos.
Una vez lleguemos a la temperatura que queremos, sacamos la pieza del horno y la dejamos reposar 30 minutos aproximadamente. Mientras aprovechamos para batir todos los jugos que ha soltado la carne.
Una vez la carne que haya enfriado, la cortaremos en finas lonchas y la serviremos.
¿Con qué podemos acompañar esta deliciosa carne? Por supuesto con la salsa que ha generado la propia carne, con verduras asadas, puré de patata y con un delicioso Yorkshire Pudding.
Aprender mas que el idioma durante una miniestancia también debe ser un objetivo
Para todos los alumnos que van a realizar una miniestancia en Inglaterra dentro de poco, os animo a sorprender a vuestra familia cuando volváis del viaje, cocinando un buen roast beef. Así vuestros padres, madres y hermanos también disfrutarán, aunque se de otra forma, de vuestra miniestancia en el extranjero.
See you!





